Descripción
El Centro Cultural de la Fundación Stavros Niarchos es el gran emblema moderno de Atenas: la casa que Renzo Piano levantó para la Ópera Nacional de Grecia y la Biblioteca Nacional, que surge de un parque sobre la bahía de Falero, en Kallithea, al sur del centro. Aunque no vayas a ver una función, su parque, su canal y su cubierta merecen el viaje.
Piano imaginó el conjunto brotando del suelo, como un trozo de corteza terrestre levantado. Una colina artificial, plantada con especies autóctonas griegas, sube por encima de la biblioteca y termina en la ópera.
Arriba flota la marquesina, un campo de paneles solares de 100 metros por 100 sobre finas columnas de acero: en palabras del arquitecto, una nube suspendida sobre el punto más alto de la colina.
La pendiente es el Parque Stavros Niarchos, con sus senderos y su vegetación mediterránea. Al pie de los edificios, un canal de agua de mar de 30 metros de ancho bordea una plaza central, el punto de encuentro entre las dos instituciones.
Dentro, la Ópera Nacional de Grecia tiene una sala principal de 1400 butacas y una black box de 400 para producciones más pequeñas. La Biblioteca Nacional se trasladó aquí en 2018, con más de 720 000 documentos de su antigua sede neoclásica del centro, y acoge exposiciones en sus cuatro plantas.
La marquesina es algo más que un toldo: sus paneles solares producen unos 3 gigavatios hora de electricidad al año, y la cubierta descansa sobre amortiguadores que le permiten aguantar tormentas violentas.
El terreno tiene una larga historia. Durante décadas fue el hipódromo de la ciudad, sustituido por un nuevo centro ecuestre para los Juegos Olímpicos de 2004. Cuando se abrieron las obras en 2012, las excavaciones hallaron muchos enterramientos de la antigua necrópolis de Falero, entre ellos dos fosas comunes conocidas como los Prisioneros de Falero.
La Fundación Stavros Niarchos pagó todo el proyecto, terminado en 2016, y lo donó al Estado griego al año siguiente.
En noviembre de 2016 Barack Obama lo eligió para el discurso sobre la democracia con el que cerró su visita a Atenas, y dos años después entró en la lista de finalistas del RIBA International Prize, único edificio griego entre 62 de 30 países.
Piano imaginó el conjunto brotando del suelo, como un trozo de corteza terrestre levantado. Una colina artificial, plantada con especies autóctonas griegas, sube por encima de la biblioteca y termina en la ópera.
Arriba flota la marquesina, un campo de paneles solares de 100 metros por 100 sobre finas columnas de acero: en palabras del arquitecto, una nube suspendida sobre el punto más alto de la colina.
La pendiente es el Parque Stavros Niarchos, con sus senderos y su vegetación mediterránea. Al pie de los edificios, un canal de agua de mar de 30 metros de ancho bordea una plaza central, el punto de encuentro entre las dos instituciones.
Dentro, la Ópera Nacional de Grecia tiene una sala principal de 1400 butacas y una black box de 400 para producciones más pequeñas. La Biblioteca Nacional se trasladó aquí en 2018, con más de 720 000 documentos de su antigua sede neoclásica del centro, y acoge exposiciones en sus cuatro plantas.
La marquesina es algo más que un toldo: sus paneles solares producen unos 3 gigavatios hora de electricidad al año, y la cubierta descansa sobre amortiguadores que le permiten aguantar tormentas violentas.
El terreno tiene una larga historia. Durante décadas fue el hipódromo de la ciudad, sustituido por un nuevo centro ecuestre para los Juegos Olímpicos de 2004. Cuando se abrieron las obras en 2012, las excavaciones hallaron muchos enterramientos de la antigua necrópolis de Falero, entre ellos dos fosas comunes conocidas como los Prisioneros de Falero.
La Fundación Stavros Niarchos pagó todo el proyecto, terminado en 2016, y lo donó al Estado griego al año siguiente.
En noviembre de 2016 Barack Obama lo eligió para el discurso sobre la democracia con el que cerró su visita a Atenas, y dos años después entró en la lista de finalistas del RIBA International Prize, único edificio griego entre 62 de 30 países.